Nuevo diseño para la Iglesia de Soraluze, Gipuzkoa - Page 1 - New Design for the parish church in Soraluze, Spain Proyecto de reforma integral de la iglesia Sta. María La Realde Soraluze, Gipuzkoa Xabier Barrutieta Basurko arquitecto Consideraciones sobre la razón de ser de un templo actual Los edificios religiosos históricos son en muchos casos los espacios culturales más representativos de los que disponen las ciudades en la actualidad. Generación tras generación han sido dotados de una carga simbólica e identitaria que ha perdurado durante siglos, y nosotros recibimos ahora el testigo para adecuarlos a nuestros días y asegurar así su legado para las generaciones futuras. El orden delicado y sofisticado de la arquitectura construida a lo largo de los siglos desvela órdenes geométricos propios de obras que han cristalizado como fruto de diversas miradas y manos interpretativas. Esta riqueza, poso del tiempo y difícilmente alcanzable de otro modo, se ha reinterpretado para tomarla como pauta de diseño en el proyecto arquitectónico. La intervención en la iglesia Sta. Maria la Real de Soraluze ha tenido como objetivo reconvertir la antigua iglesia lúgubre en un lugar acogedor que inspire paz y tranquilidad, que invite a la reflexión y a la introspección. Se trata de un espacio para pensar, amplio e icónicamente sobrio, estéticamente sugerente y abierto a todas las personas que comparten libremente sus inquietudes sobre el misterio de la vida, independientemente de sus modos de pensar y sensibilidades. Los orígenes La villa de Soraluze se encuentra enclavada en el angosto valle del Río Deba que discurre de sur a norte. El nombre de Sora-luze significa en euskera valle largo, término que refleja con acierto la estructura urbana lineal de asentamiento de la villa. Los primeros documentos que dan fe de la existencia de una Iglesia datan de 1215 y 1267. Diversos documentos del año 1541 y posteriores son testigos de los trabajos de cantería que configuraron la estructura actual de la iglesia. La iglesia gótica primitiva constaba de una única nave cubierta con bóvedas de crucería. El edificio ha ido evolucionando por adición de las diferentes piezas, comenzando por la nave principal y continuando por las capillas laterales, el pórtico de entrada y torre del campanario. El pórtico de entrada o aterpe constituye uno de los espacios urbanos más importantes de la villa. En los orígenes la cota de entrada a la nave se situó unos 7m por encima del nivel de la plaza del pueblo. En 1666 se añadió el hermosísimo pórtico que cuenta con unas excepcionales tallas de madera que resuelve este desnivel de manera ejemplar, realizado por el maestro local Juan de Aldazabal y clasificado como Monumento Nacional. Estructura lineal de la villa y localización del iglesia Sta Maria la Real Soraluze enclavada a lo largo del valle del Río Deba Principales retos de la intervención La situación de partida del edificio era crítica en cuanto a las condiciones de uso, habitabilidad y seguridad, pero las características propias del templo han permitido pensar en una reforma integral con grandes potenciales. El proyecto arquitectónico global ha tratado de poner de relieve los rasgos propios y únicos del edificio y lo ha adecuado a las funciones actuales de un templo religioso, integrando las más avanzadas tecnologías. A la intervención arquitectónica llevada a cabo en la parroquia de Sta Maria la Real de Soraluze le preceden diversas modificaciones realizadas en el exterior de la iglesia que afectaron severamente al funcionamiento del edificio. La más significativa corresponde al derribo de un edificio adosado donde se había situado la sacristía; y que tras su desaparición debían situarse al interior del espacio propiamente del templo. En este punto surge uno de los mayores retos del proyecto, que es precisamente el de incorporar una serie de nuevos espacios diferenciados dentro de una clara estructura existente de gran nave central y capillas laterales. La estrategia de proyecto consistió en idear nuevos espacios diseñados para envolver los nuevos espacios de manera sutil a modo de burbujas buscando el diálogo con la estructura espacial histórica del edificio que actúa como sólido contenedor principal y un equilibro entre ambos a través de sus propiedades materiales, su lenguaje formal, y sus cualidades lumínicas que identifiquen las nuevas piezas como elementos contemporáneos dentro del conjunto patrimonial. La pendiente del 4% en el suelo de la nave principal es una de las características singulares del edificio que aún perdura y que da fe del desafío constructivo que supuso montar la iglesia orientada al este en sentido transversal al angosto valle donde se asienta el pueblo. Estado anterior del coro y órganoParte baja del retablo antes de la intervención severamente alterada en los años 50 Estado anterior a la reforma Planta del proyecto Fusión entre ratablo y presbiterio En el interior de la iglesia resalta por su rotundidad y escala el retablo mayor, atribuido a Ventura Rodríguez o a alguno de sus discípulos. En los años 50 se realizó una reforma de esta parte del retablo en la que la composición de su parte baja fue severamente alterada. En las obras ahora realizadas se ha acometido la reinterpretación del zócalo del retablo a fin de recuperar las trazas de su composición original. El nuevo basamento del retablo, que sigue la composición del estucado moldurado original basándose en documentos históricos de los años 1940, se ha realizado mediante un juego de planos y juntas rehundidas en piedras calizas de Markina y de Alicante. Dentro de esta misma pieza de diseño se ha integrado la sede y se han creado lugares para los concelebrantes mediante suaves geometrías curvas que conforman un banco corrido al pie del retablo. Mediante una curva y contracurva, el presbiterio avanza sobre el eje marcado por la cancela de la nave principal y se estrecha para abrazar el espacio alrededor de la pila bautismal. Iluminar la nave principal La nave central, de 13 m de ancho y 22 m de altura, es el espacio principal del templo. Para dotar a este espacio de la mayor cantidad de luz natural posible, se han retirado las oscuras vidrieras en mal estado de las ventanas situadas a la altura de las bóvedas, sustituyéndolas por vidrios translúcidos. El proyecto de iluminación ha planteado diferen- tes niveles de intensidad teniendo en cuenta los momentos litúrgicos y el carácter del ambiente interior. Las luminarias para el alumbrado de las bóvedas se han dispuesto en unas medias coro- nas adosadas a los muros, las cuales permiten liberar los paramentos verticales de elementos extraños y mostrar así la grandeza de la nave central en todo su esplendor. De esta manera se logra una iluminación general indirecta mediante la proyección en las bóvedas a tres niveles diferentes de intensidad. Las bóvedas disponen en las claves de medallones recubiertos de pan de oro que conforman un ‘cielo estrellado’.
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